Somos

Cuando en plena pandemia de la Covid-19 nos planteamos constituir una editorial dedicada a publicar libros de poesía, de una literatura que además estuviera especialmente interesada en adoptar una conciencia crítica sobre lo cultural, lo social y lo político como herramienta de análisis de su tiempo y del futuro, inmediatamente entendimos que era una idea por completo insensata. Nos decíamos:

“la poesía siempre ha sido minoritaria y, al igual que el teatro, un arte en permanente estado de desahucio”

“actualmente parece que la poesía sólo se consume en pequeñas, fulminantes y evanescentes dosis circulando en redes sociales; nadie está pensando en leer poesía en papel”

“además, la política se ha tergiversado tanto que parece haberse desideologizado, convirtiéndose en un asunto partidista que únicamente interesa a quienes son miembros de uno u otro club”

y, “desde luego, si ninguna coyuntura es especialmente propicia para una nueva editorial de libros en papel, en una escena cultural dominada por las tensiones comerciales y empresariales, donde la literatura es un producto de mercado regido por las leyes del capital, parece absurdo impulsar un nuevo proyecto, que ya parece caduco antes de comenzar, en plena escena de contracción social y económica por una crisis sanitaria global”

Definitivamente, es una idea desprovista de sentido común: poesía, poesía crítica en lo político, social y cultural, y poesía en libros de papel.

En conciencia, para no sugerir la impresión de ser cabalmente insensatas por ignorar toda señal de estar incurriendo en insensatez, decidimos ir adelante con la editorial, pero bautizándola como “Insensata“, dando cuenta así de que, por lo menos, habíamos captado el aviso a navegantes. El futuro dirá si la insensatez tiene cabida en un universo en apariencia regido por las personas que se dicen sensatas.